OSLO.- El fanático noruego antimusulmán que mató en julio a 77 personas en un tiroteo indiscriminado y con una bomba dijo ante el tribunal que básicamente era "una buena persona" que se entrenó a sí mismo para desprenderse de sus emociones para poder perpetrar los ataques. Anders Behring Breivik, de 33 años, admite haber matado a ocho personas con un coche bomba colocado en la sede del Gobierno en Oslo y después matar a tiros otras 69 personas, la mayoría adolescentes, en un campamento de verano del partido Laborista en la isla de Utoya. Pero se ha declarado no culpable, insistiendo en que defendía al país contra las olas de inmigrantes musulmanes que permitía la izquierda política.
Breivik dijo que había comenzado a entrenarse para eliminar una serie de sentimientos cinco años antes de los ataques, cuando comenzó a considerar usar la violencia para alertar a los europeos sobre lo que consideraba la pérdida de su cultura.
"Se podría decir que fui bastante normal hasta el 2006 cuando empecé a entrenar, cuando comencé a desprenderme de mis emociones", dijo al tribunal. "Y muchas personas me describen como una buena persona o una persona comprensiva y amable con mis amigos y todo el mundo", agregó. "He seguido una estrategia de deshumanización hacia lo que consideré unos objetivos válidos de forma que pude llegar al punto de matarlos", dijo, testificando en el quinto día de juicio. El estilo calculador de Breivik cuando relata la peor matanza en la historia moderna noruega en tiempos de paz ha sacudido a sus compatriotas. (Reuters)